miércoles, 9 de septiembre, 2026

Menos animales a faena y más hacienda en los corrales: el mercado ganadero mira los próximos meses

La faena vacuna acumuló una caída del 10% entre enero y agosto, mientras los feedlots alcanzaron un récord histórico de encierre con 2,086 millones de cabezas al 1° de septiembre. El mayor tiempo de permanencia en los corrales y el aumento del peso de los animales faenados modifican la dinámica de la oferta y abren un interrogante sobre cuánto ganado llegará a los frigoríficos durante los últimos meses del año.

La ganadería argentina atraviesa un escenario marcado por una menor cantidad de animales enviados a faena, una mayor retención de hembras y un cambio en los ciclos productivos. En paralelo, los feedlots mantienen niveles récord de hacienda encerrada, una situación que podría traducirse en un volumen significativo de animales terminados durante los próximos meses.

De acuerdo con los datos de la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario, entre enero y agosto se faenaron 8.130.170 cabezas, un 10% menos que en igual período del año pasado.

La reducción no constituye un fenómeno aislado. Agosto representó el 14° mes consecutivo en el que la cantidad de animales enviados a faena fue inferior a la registrada en el mismo mes del año anterior, confirmando una tendencia descendente que ya lleva más de un año.

A esta menor disponibilidad se suma un cambio en la composición de la faena. Durante agosto, las hembras representaron el 43,1% del total, el porcentaje más bajo desde junio de 2021. El dato refleja una mayor retención de vientres y, por lo tanto, una decisión orientada a preservar la capacidad productiva futura del rodeo.

Menos hacienda enviada a faena y más tiempo en los sistemas productivos

El menor nivel de faena responde a distintos factores. Por un lado, el mercado comenzó a mostrar una mayor retención de determinadas categorías, especialmente hembras, después de períodos en los que habían sido extraídas a tasas elevadas.

Por otro, se profundizó una transformación en los sistemas de producción, con un alargamiento de los ciclos de recría y engorde. La hacienda permanece durante más tiempo en los establecimientos antes de ingresar a los corrales de terminación y, posteriormente, a los frigoríficos.

Esta dinámica permite producir animales de mayor peso, pero al mismo tiempo genera temporalmente una menor disponibilidad de cabezas para faena.

Los datos de industrialización muestran precisamente esa tendencia. En agosto, el peso promedio de la res faenada alcanzó los 246 kilos, unos 11 kilos más que en el mismo mes de 2025 y el valor más alto registrado en más de tres décadas.

De esta manera, una menor cantidad de animales puede ser parcialmente compensada por una mayor producción de kilos de carne por cabeza.

Los feedlots alcanzaron un récord de 2,08 millones de animales

El otro dato central para proyectar la oferta de los próximos meses aparece en los corrales de engorde.

Según los registros del SENASA al 1° de septiembre de 2026, los feedlots contaban con 2,086 millones de bovinos, un 5,6% más que un año atrás y un nivel récord de encierre.

La particularidad es que este crecimiento del stock convive con una reducción tanto en los ingresos como en los egresos de animales.

Durante agosto ingresaron a los corrales 341.098 cabezas, un 14% menos que en igual mes de 2025. En tanto, las salidas alcanzaron las 431.280 cabezas, un 7,3% menos interanual.

La diferencia entre ambas variables ayuda a explicar el elevado nivel de existencias: los corrales están recibiendo menos animales, pero también están sacando menos, mientras la hacienda permanece durante más tiempo dentro del sistema.

Actualmente, los feedlots aportan alrededor del 38% de los animales enviados a faena, una participación que creció de manera prácticamente ininterrumpida desde 2020, cuando representaban cerca del 30%.

Por eso, la evolución de los corrales será determinante para anticipar cómo se comportará la oferta de carne durante la última parte del año.

La incógnita está en los 1,6 millones de animales que podrían salir hasta diciembre

Los próximos cuatro meses serán claves para determinar cuánto de la hacienda actualmente encerrada se convertirá efectivamente en oferta de faena.

La estacionalidad histórica muestra que entre septiembre y diciembre los feedlots suelen incrementar sus niveles de salida, con octubre entre los meses de mayor movimiento. A partir de ese comportamiento, el ROSGAN estima que los corrales podrían entregar, en promedio, unos 400.000 animales mensuales durante este período.

Si esa dinámica se mantiene, entre septiembre y diciembre podrían salir aproximadamente 1,6 millones de cabezas provenientes de los corrales.

Sin embargo, el volumen no necesariamente debe interpretarse como una oferta extraordinaria. Se trata de animales que ya forman parte del stock encerrado y cuya salida dependerá, entre otros factores, del tiempo de permanencia, los costos de alimentación, las condiciones climáticas y las decisiones de los productores y feedloteros.

En este último punto, el clima también será determinante. Las perspectivas de un año Niño, con lluvias superiores a las normales, podrían generar dificultades tanto en los sistemas pastoriles como en los establecimientos de engorde a corral. El exceso de precipitaciones puede complicar el acceso y utilización de los potreros y, en los feedlots, limitar la capacidad operativa y afectar los márgenes por una menor utilización de las instalaciones.

De sostenerse la participación actual de los feedlots en torno al 38% de la faena, una salida cercana a 1,6 millones de animales entre septiembre y diciembre implicaría una faena total para ese período de aproximadamente 4,2 a 4,3 millones de cabezas.

Sumando ese volumen a los 8,1 millones de animales faenados hasta agosto, el año podría cerrar con una faena cercana a 12,3-12,4 millones de cabezas.

El interrogante central para el mercado ganadero, por lo tanto, no pasa solamente por saber cuánta hacienda se encuentra actualmente encerrada, sino fundamentalmente por a qué velocidad esos animales comenzarán a transformarse en oferta efectiva de faena. Esa dinámica será clave para determinar el nivel de producción de carne y el comportamiento de la oferta durante el cierre de 2026.