miércoles, 9 de septiembre, 2026

La siembra de maíz avanza a ritmo récord, pero la humedad comienza a marcar diferencias

La siembra de maíz temprano registra el mayor avance de las últimas cinco campañas, según un relevamiento de la Bolsa de Comercio de Rosario. El centro-sur de Santa Fe lidera con un 30% implantado y en Carlos Pellegrini ya se alcanzó el 50%. Sin embargo, hacia el sur de la región productiva muchos productores prefieren esperar por el riesgo de heladas tardías y las ajustadas temperaturas del suelo.

La campaña de maíz 2026/27 comenzó con un ritmo de siembra que marca un récord de precocidad respecto de, al menos, las últimas cinco campañas. El avance es especialmente significativo en el centro-sur de Santa Fe, donde ya se implantó alrededor del 30% del área prevista.

En algunas localidades, el ritmo es todavía mayor. En Carlos Pellegrini, por ejemplo, los trabajos alcanzaron el 50% de la superficie destinada al cultivo. La actividad también se intensificó en localidades como Gálvez, López, Cañada Rosquín y El Trébol, donde los técnicos describen un escenario de fuerte movimiento de maquinaria.

“Se ven sembradoras por todos lados”, señalan los especialistas, que estiman que, de mantenerse las condiciones actuales, en unos diez días podría quedar prácticamente concluida la implantación en buena parte de esta zona.

El panorama cambia hacia el sur de Santa Fe. Allí los productores adoptan una estrategia más prudente y prefieren no adelantar demasiado las labores ante el riesgo de heladas tardías.

En Bigand, los trabajos comenzaron esta semana, mientras que en San Gregorio algunos productores de mayor escala ya iniciaron la implantación, aunque la mayor parte de la superficie se concentraría entre el 15 y el 20 de septiembre.

Temperatura, humedad y estrategia: las claves detrás de las decisiones

Las diferencias en las fechas de siembra no responden únicamente a cuestiones climáticas. La logística también tiene un peso importante, especialmente en establecimientos de grandes superficies o con restricciones de maquinaria.

Pero detrás de la decisión de adelantar o retrasar la implantación existe además una estrategia productiva: elegir entre el riesgo de una emergencia desuniforme por falta de temperatura en el suelo o la posibilidad de que el cultivo atraviese su período crítico durante la última parte de diciembre o enero.

La experiencia de la campaña anterior pesa en las decisiones actuales. Durante 2025, la disponibilidad de agua comenzó a complicarse en la última semana de diciembre, y muchos lotes de maíz sembrados temprano lograron escapar a la falta de humedad de enero. En numerosos casos, ese adelantamiento permitió obtener muy buenos rendimientos.

Por eso, enero vuelve a aparecer como uno de los principales factores de riesgo. Aun en escenarios climáticos asociados a El Niño, ese mes continúa generando preocupación por la posibilidad de déficit hídrico y temperaturas elevadas.

El escenario también es dispar en Buenos Aires y Córdoba

La heterogeneidad se observa también fuera de Santa Fe.

En el norte bonaerense, particularmente en Pergamino, ya comenzaron a verse sembradoras trabajando y se espera que las labores se generalicen durante los próximos días. En Junín, en cambio, la mayoría de los productores apunta a comenzar alrededor del 20 de septiembre.

Los técnicos de esa zona explican que las temperaturas del suelo todavía son ajustadas y buscan evitar una emergencia desuniforme frente al pronóstico de un nuevo descenso térmico.

Una situación similar se observa en Corral de Bustos, en el sudeste cordobés, donde se prevé comenzar a mediados de septiembre. En Marcos Juárez, algunos productores ya iniciaron la siembra, aunque advierten que la humedad superficial se encuentra muy ajustada.

Semillas: entregas mayormente normales, pero con algunas demoras

El rápido avance de la siembra también puso bajo la lupa la disponibilidad de semillas. Durante los últimos días surgieron versiones sobre posibles demoras en las entregas, aunque los técnicos consultados por la BCR señalaron que la mayor parte del material fue entregado en tiempo y forma.

De todos modos, existen situaciones puntuales.

En Bigand se registraron algunas demoras y problemas de calibre en determinados híbridos, mientras que en Pergamino y Colón todavía existen pedidos pendientes, principalmente correspondientes a los materiales de mayor demanda.

En Marcos Juárez, por su parte, los técnicos señalaron que las entregas de semillas vienen registrando mayores demoras que en campañas anteriores.

La humedad comienza a convertirse en un factor de preocupación

Mientras las sembradoras avanzan, la disponibilidad de agua empieza a generar interrogantes en algunas zonas.

En Carlos Pellegrini, donde ya se implantó la mitad del maíz previsto, la ausencia de nuevas lluvias comienza a limitar la disponibilidad de humedad. Los técnicos advierten que los lotes sin una rotación adecuada no cuentan con reservas suficientes para sostener el ritmo de implantación.

Las últimas precipitaciones aportaron milímetros importantes para sostener las labores, aunque en algunos sectores estuvieron acompañadas por granizo.

El problema es que, de acuerdo con el análisis de la BCR, no aparecen nuevas lluvias significativas en el horizonte inmediato. “Estos milímetros valen oro” para la siembra maicera, remarcan desde el relevamiento, en un contexto en el que el invierno transita su etapa final y el fenómeno de El Niño todavía no se tradujo en un incremento significativo de las precipitaciones sobre la región pampeana.

El granizo dejó daños en lotes de trigo

El episodio de granizo registrado el jueves 24 de agosto también generó preocupación entre productores y técnicos. Si bien existen antecedentes de eventos de este tipo durante el invierno, se trata de fenómenos poco habituales para esta época.

El especialista Elorriaga explicó que las temperaturas superiores a las habituales para la época generaron un importante contraste térmico, que luego se combinó con el ingreso repentino de aire frío.

Uno de los sectores más afectados se ubica entre Marcos Juárez y Leones, hacia el norte. Allí, aproximadamente la mitad del trigo se encontraba en encañazón al momento del evento. Los daños sobre los cultivos todavía se encuentran en evaluación y, en los casos más severos, podrían alcanzar entre el 30% y el 35%.

Los especialistas deberán determinar ahora en qué medida los macollos secundarios pueden compensar la pérdida de la planta principal, aunque esa recuperación, de producirse, sería solamente parcial.

Otra zona afectada se encuentra entre Classon y Colonia Médici, donde las primeras estimaciones ubican los daños entre el 10% y el 30%. El principal impacto se observa en la defoliación del canopeo, aunque también se registraron daños en el ápice principal.

Los satélites todavía no permiten dimensionar el daño

Una primera estimación había ubicado entre 30.000 y 80.000 las hectáreas de trigo alcanzadas por el granizo. Sin embargo, el análisis posterior mediante imágenes satelitales no permitió ajustar esa cifra con suficiente precisión.

El relevamiento enfrenta una dificultad propia del invierno: los lotes presentan cultivos en diferentes estados de desarrollo, barbechos, una cobertura verde todavía limitada y sectores de suelo desnudo. En esas condiciones, una pérdida foliar moderada puede no traducirse inmediatamente en una caída evidente del índice de vegetación NDVI.

Además, estudios realizados sobre trigo mediante imágenes Sentinel-2 indican que la mayor caída del NDVI asociada a un evento de granizo puede manifestarse alrededor de 13 días después.

Por eso, la ausencia de una señal regional clara en las imágenes satelitales no significa que los daños no sean importantes. La evaluación deberá continuar durante los próximos días, combinando la información de campo con el seguimiento mediante imágenes.

Mientras tanto, el maíz avanza con una velocidad poco habitual para el inicio de la campaña. El desafío será sostener ese ritmo sin perder de vista dos variables centrales para las próximas semanas: la temperatura de los suelos y la disponibilidad de humedad.