viernes, 3 de julio, 2026

De la escuela al remate: Los Colonizadores afianza su cabaña Braford entre las más destacadas de la región

La Escuela Agrotécnica Los Colonizadores de Santo Domingo, volverá a participar del tradicional remate de la Cabaña El Amargo con un lote de 12 vaquillonas preñadas, consolidando un proyecto que combina mejoramiento genético, producción y formación de estudiantes. A una década de sus primeros pasos, la cabaña Braford del establecimiento se transformó en un caso único dentro del sistema educativo agropecuario argentino.

Lo que comenzó hace poco más de diez años como una apuesta por agregar valor a la producción primaria hoy se convirtió en uno de los proyectos productivos y educativos más destacados del norte santafesino. 

La cabaña Braford de la Escuela Agrotécnica Los Colonizadores participará nuevamente del tradicional remate de Cabaña El Amargo, reafirmando el crecimiento de un emprendimiento que tiene una característica poco común: funciona dentro de una institución educativa.

Con un rodeo cada vez más consolidado y animales nacidos y seleccionados íntegramente en la escuela, el establecimiento continúa demostrando que la formación técnica y la producción de genética de calidad pueden desarrollarse de manera conjunta.

Un proyecto nacido para agregar valor

El director de la institución, Hugo Bidart, recordó que la idea de crear una cabaña surgió cuando la escuela decidió profundizar su perfil productivo, buscando que los alumnos conocieran todas las etapas de la cadena agropecuaria.

“La idea apareció cuando entendimos que la genética era una forma importante de agregar valor a la producción primaria y, al mismo tiempo, un desafío motivador para los estudiantes”, explicó.

El contexto también favoreció aquella decisión. Entre 2015 y 2016, los valores de la hacienda permitieron comenzar a adquirir vientres de destacadas cabañas, iniciando un proceso que luego derivó en la inscripción de la institución en la Asociación Braford Argentina.

A partir de allí comenzó un trabajo sostenido de selección genética que rápidamente generó vínculos con referentes de la raza, entre ellos la familia de Cabaña El Amargo, de donde provino buena parte de la genética fundacional del rodeo.

“La relación con El Amargo es muy importante porque gran parte de nuestra base genética proviene de allí. El año pasado nos invitaron a participar de su remate y este año volvemos con mucho entusiasmo”, destacó Bidart.

Una de las pocas cabañas escolares del país

La experiencia de Los Colonizadores posee una característica que la distingue a nivel nacional.

Según explicó Bidart, la escuela fue una de las primeras instituciones educativas del país en desarrollar una cabaña Braford formalmente registrada.

“Había existido una experiencia en Misiones que ya no estaba activa y nosotros fuimos la segunda escuela en comenzar este camino. Luego también incorporamos la raza Brangus”, señaló.

La elección de Braford respondió principalmente a las condiciones productivas de la región.

La rusticidad, la adaptación a las altas temperaturas, la eficiencia en sistemas pastoriles y la capacidad para responder a escenarios climáticos cambiantes fueron algunos de los atributos que llevaron a apostar por esta raza.

“La zona fue evolucionando hacia un biotipo de animal preparado para soportar temperaturas elevadas, cambios climáticos y diferentes sistemas de alimentación. Creíamos que el Braford era la raza que mejor respondía a esas características”, explicó.

Un colegio donde la producción es parte del aprendizaje

Más allá de los resultados productivos, el verdadero diferencial del proyecto está en su función educativa.

Bidart sostuvo que la cabaña forma parte de una propuesta integral en la que los alumnos recorren toda la cadena agroindustrial.

“Los chicos pueden conocer desde la producción de leche y carne hasta la elaboración de productos que llegan a la góndola. La cabaña es uno de los espacios que más interés despierta entre los estudiantes y también entre las familias que eligen la escuela”, afirmó.

El directivo destacó además el crecimiento sostenido de la matrícula y el posicionamiento alcanzado por la institución.

“La propuesta educativa resulta muy atractiva y el hecho de estar en una localidad como Santo Domingo también aporta tranquilidad y seguridad para muchas familias”, expresó.

Animales funcionales para producir

El responsable de la cabaña, Diego Núñez, confirmó que Los Colonizadores participará nuevamente del remate de El Amargo presentando 12 vaquillonas preñadas.

Aunque buena parte de la genética continúa teniendo origen en El Amargo, explicó que el rodeo ya comenzó una nueva etapa.

“La mayoría de los animales tienen genética de El Amargo, pero ya son hijas de vacas nacidas en Los Colonizadores. Eso demuestra que estamos dando un salto generacional y logrando un rodeo mucho más parejo”, señaló.

El objetivo de selección, explicó, está orientado hacia animales funcionales antes que llamativos desde el punto de vista estético.

“Buscamos hembras fértiles, moderadas y adaptadas a nuestro sistema. Nuestro rodeo trabaja en un esquema muy intensivo y necesitamos animales funcionales. No los sobrealimentamos; queremos que salgan del remate directamente al campo para producir”, indicó.

Una genética que gana reconocimiento

El crecimiento de la cabaña también comenzó a reflejarse en el mercado.

Núñez aseguró que año tras año aumenta la demanda de reproductores y que los compradores destacan principalmente el desempeño de los animales en los rodeos comerciales.

“Los toros trabajan muy bien y las vacas responden con excelentes crías. Ese es el mejor respaldo que podemos tener”, afirmó.

Si bien reconoció que la oferta todavía es limitada debido a la juventud del proyecto, destacó que la evolución ha sido constante.

“Somos una cabaña joven. Este es el sexto año de trabajo y apenas el tercero participando de remates, pero la respuesta del mercado es muy positiva.”

Formar personas además de producir genética

Para Núñez, el mayor valor del proyecto no está únicamente en los resultados ganaderos, sino en la formación de los futuros profesionales del sector.

“Además de ser una unidad productiva, somos formadores de chicos. Queremos que quienes egresen puedan continuar estudios universitarios o insertarse rápidamente en el mundo laboral con conocimientos reales”, explicó.

Los estudiantes participan de todas las tareas que demanda una cabaña de genética.

Desde la inseminación artificial, la planificación de los servicios reproductivos y la selección de animales hasta el amanse, la preparación para exposiciones y remates, el pelado y la presentación final de las vaquillonas, cada etapa forma parte del proceso educativo.

“Todo el trabajo se hace junto a los alumnos. Ellos aprenden cómo funciona una cabaña desde el primer día hasta que un animal sale a la venta”, sostuvo.

Un modelo que combina educación, producción y futuro

A más de una década de su nacimiento, la cabaña Braford de la Escuela Agrotécnica Los Colonizadores se consolidó como un ejemplo de integración entre educación y producción.

Lo que comenzó como una apuesta por incorporar valor agregado a la actividad ganadera hoy representa una herramienta de formación para decenas de jóvenes que encuentran en el establecimiento una oportunidad para aprender haciendo.

Con genética propia, reconocimiento entre los productores y una nueva participación en uno de los remates más prestigiosos de la región, el proyecto confirma que la enseñanza agropecuaria puede trascender las aulas y convertirse en un verdadero motor de innovación, desarrollo y arraigo para las nuevas generaciones.