En el marco del programa “Un Árbol y una Canción”, alumnos de 5.º año de la EESOPI N.º 8181 plantaron un olivo en el patio de la parroquia de Providencia. El acto reunió a autoridades, familias, instituciones y vecinos y tuvo como eje un mensaje de paz y esperanza.
La localidad de Providencia vivió un emotivo momento con la plantación de un olivo como símbolo de paz, una iniciativa que tuvo como protagonistas a los estudiantes de 5.º año de la EESOPI N.º 8181, quienes este año culminan sus estudios secundarios.
La actividad se realizó el domingo 6 de septiembre en el patio de la parroquia, en el marco del programa “Un Árbol y una Canción”, impulsado por la profesora Claudia Chiappero desde el Ente Cultural Santafesino.
Un árbol como símbolo de paz
Los propios estudiantes estuvieron a cargo de plantar el olivo, una especie asociada históricamente con la paz. El gesto buscó expresar los deseos de los jóvenes por un mundo basado en el diálogo, la convivencia y la esperanza.
La plantación también quedó vinculada a una etapa significativa para la promoción, ya que el árbol crecerá en paralelo con el camino que cada uno de los estudiantes comenzará a transitar una vez finalizada su educación secundaria.
Una canción para acompañar el mensaje
Como parte del encuentro se interpretó el Himno a la Paz de San Francisco de Asís, a cargo del Coro Parroquial, que acompañó la ceremonia con su interpretación.
La música se sumó así al simbolismo de la plantación y permitió completar una propuesta que buscó transmitir un mensaje de construcción colectiva de la paz.
Participación de la comunidad
Del acto participaron el presbítero Fernando Chiariotti, el presidente comunal Diego Castro, la directora de la institución educativa, profesora Melina Ocampo, familiares de los estudiantes, integrantes de la Biblioteca Popular y vecinos de la localidad.
La jornada permitió reunir a distintos actores de la comunidad en torno a una iniciativa que vinculó educación, cultura, participación y memoria.
El olivo permanecerá como parte del paisaje de Providencia y como recuerdo de esta promoción de estudiantes. Una presencia que, con el paso de los años, acompañará el crecimiento del árbol y mantendrá vivo el mensaje que dio origen a la propuesta: la paz como una construcción cotidiana y colectiva.



