sábado, 18 de julio, 2026

La carne vacuna entra en una nueva etapa: precios más estables y cambios en el consumo

Un informe de Rosgan señala que el mercado de la carne vacuna atraviesa un cambio de escenario, caracterizado por una marcada desaceleración de los precios al consumidor y una menor participación en la dieta de los argentinos. Mientras el consumo per cápita de carne bovina continúa retrocediendo, el cerdo y el pollo ganan protagonismo gracias a una relación de precios más favorable y a una mayor oferta disponible.

El mercado argentino de la carne vacuna atraviesa un escenario diferente al observado en los últimos años. La desaceleración de la inflación, una mayor disponibilidad de proteínas alternativas y cambios en los hábitos de consumo comenzaron a modificar el comportamiento de los precios y de la demanda doméstica.

Así lo plantea un informe elaborado por Rosgan, que analiza la evolución de los valores minoristas y del consumo de carnes en Argentina a partir de datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).

Según el relevamiento, durante junio los precios de los distintos cortes prácticamente no registraron variaciones. El valor promedio de la carne vacuna alcanzó los 18.617 pesos por kilogramo, con un incremento mensual de apenas 0,3%, acumulando así tres meses consecutivos con aumentos inferiores al ritmo de la inflación.

Para Rosgan, este comportamiento marca un cambio respecto de años anteriores, cuando los precios de la carne solían acompañar o incluso superar las variaciones del índice general de precios.

El consumo de carne vacuna sigue retrocediendo

En paralelo a la estabilidad de los precios, el informe advierte que el consumo aparente de carne vacuna continúa mostrando una tendencia descendente.

En mayo se ubicó en 47,4 kilos por habitante por año, lo que representa una caída del 6,4% respecto del mismo mes del año pasado.

No obstante, Rosgan aclara que este indicador no refleja el consumo efectivo de los hogares, sino la disponibilidad de carne para el mercado interno, calculada a partir de la producción total menos las exportaciones.

Por ese motivo, recomienda analizar la evolución mediante promedios móviles y no sobre datos mensuales aislados, ya que pueden verse afectados por cambios temporales en la oferta o en los niveles de almacenamiento.

Más allá de esa aclaración metodológica, la tendencia de los últimos años es clara. Mientras en 2021 el consumo de carne vacuna alcanzaba 49,2 kilos por habitante, actualmente se ubica en 47,4 kilos, casi dos kilos menos por persona.

El cerdo y el pollo ganan terreno en la mesa de los argentinos

El informe muestra que la pérdida de participación de la carne vacuna fue compensada por un mayor consumo de otras proteínas animales.

En el caso de la carne aviar, el consumo prácticamente se mantuvo estable al pasar de 46,2 kilos por habitante en 2021 a 46,7 kilos en la actualidad.

El crecimiento más importante corresponde a la carne porcina, cuyo consumo aumentó de 15 kilos a 19,6 kilos por habitante por año en el mismo período.

Esta evolución responde tanto a una mayor oferta como a una diferencia de precios cada vez más favorable para estas alternativas.

Rosgan destaca que con el dinero necesario para comprar un kilo de carne vacuna, actualmente es posible adquirir aproximadamente dos kilos de carne porcina o casi cuatro kilos de pollo, una relación que fortalece la competitividad de ambas proteínas frente a la carne bovina.

Como consecuencia, el consumo conjunto de carne vacuna, aviar y porcina pasó de 110 kilos por habitante en 2021 a cerca de 114 kilos anuales en la actualidad.

De esta manera, Argentina continúa ubicándose entre los países con mayor consumo de carne del mundo, solo por detrás de Estados Unidos y por encima de grandes productores como Brasil y Australia.

Un mercado más competitivo y con nuevas reglas

Para Rosgan, la estabilidad de los precios responde a un conjunto de factores que modificaron el funcionamiento del mercado.

Tras el fuerte ajuste registrado en marzo, cuando la carne aumentó más del 10%, los valores minoristas ingresaron en una etapa de mayor estabilidad.

La entidad considera que este comportamiento podría extenderse durante buena parte del segundo semestre debido a una mayor disponibilidad estacional de hacienda terminada y a la decisión de muchos productores de prolongar la permanencia de los animales en los campos para agregar kilos antes de la faena.

A ello se suma una oferta creciente de carnes sustitutas y un consumidor que, en un contexto de menor inflación, muestra una menor predisposición a aceptar fuertes incrementos en los precios de la carne vacuna.

Otro elemento novedoso que comienza a influir en el mercado interno es el ingreso de carne vacuna importada. Durante los primeros cinco meses del año ingresaron al país más de 11.500 toneladas, un volumen todavía reducido, pero que refleja una tendencia hacia una mayor integración comercial.